Cuando la no-incomodidad es monstruosa

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Una de mis cosas favoritas es tomar referencias de fuera de la música, convertirlas en inspiración e integrarlas en mis proyectos artísticos.

Hace poco más de un año, estrené mi proyecto Un murmullo de las cosas, una instalación audiovisual basada en cuatro poemas que escribí durante mi último año como estudiante. Estos poemas exploran la incomodidad, la nostalgia y la fragilidad, inspirados en piezas musicales como Los caprichos No. 2 y No. 4 de Salvatore Sciarrino, Hauch de Rebecca Saunders y Nostalgia de Sergi Puig.

En esta carta, quiero contarte un poco más sobre este recital. Uno de mis momentos favoritos del texto es la penúltima estrofa del cuarto poema:

la no incomodidad es monstruosa ser empático es estar incómodo.

Hace unos meses leí Un mundo feliz de Aldous Huxley. Este libro retrata una sociedad «perfecta», sin guerras, donde cada persona encaja en su rol social, sin enfermedades y con acceso a una droga que crea alucinaciones felices sin efectos secundarios. Sin embargo, hay algo profundamente inquietante en esa perfección aparente.

En el mundo de las redes sociales, nos venden constantemente productos, cursos y servicios que prometen acercarnos a un ideal. La combinación perfecta de suplementos, retiros idílicos con comida fresca y saludable, el producto de skin careque te dejará la piel perfecta, o el coach que te ayudará a sanar traumas y conectar con tu niño interior.

Pero, en mi opinión, este ideal de perfección es solo una curita gigante para tapar lo que de verdad importa: la conexión. Y la conexión puede ser enriquecedora, sanadora, potente, hermosa y alegre, pero muchas veces es también incómoda, duele, es difícil. Requiere vulnerabilidad, disciplina, esfuerzo, tomar riesgos y equivocarse una y otra vez para seguir aprendiendo y profundizando.

Esto me recuerda a esta escena de una de mis series favoritas, The Good Place. «Todos los humanos somos conscientes de la muerte, por lo que estamos un poco tristes todo el tiempo.» Esto contrasta con la muerte de Linda en el libro de Huxley, que no describiré para no darte un spoiler. Espero que esto te anime a leer el libro, y si lo haces, me encantaría que me dejes un comentario para discutirlo juntos.

Esto también me recuerda a una de mis frases favoritas de todos los tiempos y probablemente uno de los poquísimos momentos verdaderamente «honestos» que he encontrado en entrevistas y documentales de músicos clásicos. Esta frase está en el documental Richter: The Enigma.

I find things disturbing (…) Anything that is a distraction… Whatever is superfluous. I do not like myself. That’s it.

Cuántas entrevistas he visto de músicos llenos de sí mismos, haciendo comentarios como «la música me hace feliz, le da sentido a mi vida» y cosas por el estilo. No me creo ni una palabra. No sé, pero ser artista, al menos para mí, implica rozar constantemente el vacío, el no saber, la insatisfacción y ese estar un poquito tristes todo el tiempo, como dice Eleanor en The Good Place.

Ser humano es convivir con la incomodidad. Pero transitando la incomodidad la magia sucede y nos acercamos, aunque sea por instantes, al centro, o a la divinidad, como tú lo prefieras.

Otro momento que me gusta mucho del texto, son las estrofas cinco y seis del segundo poema:

árboles distorsionados

raíces esparramadas debajo el sol

todo es jugoso shh,

finge ser un dios

fuera de nuestro alcance

fungi bugs

Hago una pequeña referencia al arte que alude al mundo de los insectos y de los bichos, como dos célebres sonatas No. 10: la sonata para piano n.º 10 de Scriabin y la sonata n.º 10 para violín y piano de Beethoven.

Te dejo el video del recital completo, que espero poder interpretar de nuevo muy pronto:

Enviado a través de mi newsletter en mayo del 2024.

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