Una carta sin filtro sobre migración, identidad y el proceso de reinventarme como artista y escritora.
🎧 Una novedad: Ahora puedes escuchar esta newsletter, no solo leerla. A partir de hoy, la comparto también en audio como un episodio extra en mi pódcast. Si prefieres que te acompañe mientras caminas o cocinas, ya está disponible en todas las plataformas.
En una combinación de eventos personales y colectivos, me he estado sintiendo bastante movida de mi centro. Eso ha hecho que me cueste un poco más de lo habitual concentrarme en mis proyectos. Esta es una carta OFF-TOPIC mucho más simple, solo para ponernos al día.
Primero que nada, si eres venezolano, o tienes amigos venezolanos, te mando un abrazo muy grande y muchísima compasión y amor. Y si no eres venezolano y no sabes a qué me refiero, el 24 de junio del 2026 ocurrió un doble terremoto en Venezuela. Más allá del daño que un desastre natural así puede ocasionar, la tragedia alcanzó unas dimensiones desproporcionadas debido a la negligencia y la crueldad de la dictadura que oprime a nuestro país desde hace más de 20 años. Es por eso que Venezuela necesita nuestra ayuda, y la va a seguir necesitando en los próximos meses. Por favor, considera donar en los enlaces que te voy a compartir al final de esta newsletter.
Mientras tanto, hasta el 30 de septiembre voy a donar todo lo que genere en Bandcamp mi track Yo Vengo de un País a una fundación o iniciativa para apoyar a Venezuela. Puedes conseguirlo con un aporte mínimo de 1.50 €, aunque puedes escoger el monto que quieras.
Como he venido compartiendo en mi serie de videos en YouTube «Ale Improvisa», estos han sido unos meses bastante particulares. A pesar de que no me he sentido del todo yo desde hace un tiempo, esta ha sido a la vez una gran oportunidad para hacer una exploración creativa que hasta ahora no me había permitido hacer.
Todo comenzó en el 2024, cuando empecé a cuestionarme si quería seguir construyendo una carrera como violinista profesional. Este cuestionamiento me llevó a empezar esta newsletter y a grabar dos temporadas de pódcast entrevistando a músicos con formación clásica y a personas que trabajan con músicos clásicos que tienen carreras un poco independientes, enfocándome sobre todo en el lado humano y en temas que no están relacionados directamente con la música clásica.
Este proceso se intensificó cuando, a finales del año pasado, empecé el proceso para migrar a un pueblo en el norte de Italia, a un espacio en el que podía reducir mis gastos y a la vez tener más espacio y más tiempo para crear. Lo que yo no me esperaba es que ese cambio me iba a hacer pasar por un duelo migratorio bastante difícil.
Quizás es porque estoy transitando también mi retorno de Saturno, pero durante estos dos años he cambiado tanto y tantas cosas se han transformado en mi vida que no sabía muy bien cómo dar los siguientes pasos. Han sido meses de experimentar otras formas de relacionarme con el violín, con la música; de al fin dedicarle más tiempo a la escritura, de llamarme a mí misma escritora y de probar qué se siente decir que soy escritora antes de decir que soy música (se siente muy bien).
También, mientras más me acerco a los 30, menos miedo tengo de mostrarme como soy, lo cual me ha llevado a descubrir que soy queer, a sentir cómo es ser queer para mí en mi día a día y a cuestionarme incluso si soy neurodivergente. Tengo en mis pendientes iniciar un proceso exploratorio, apenas tenga los recursos, acompañada de profesionales de la salud mental, porque tengo la sensación de que eso que yo creía que era «ansiedad», no es solo ansiedad (aunque muchos de mis síntomas ansiosos han disminuido mucho luego de años de terapia).
Quería hacer una especie de reinicio (escribo a conciencia reinicio en vez de «reset» porque basta ya de usar vocabulario de TikTok) escribiendo una newsletter algo más franca, aterrizada y no tan conceptual, poética o literaria como suele ser lo habitual ya en este espacio.
Estoy en la semana 12 de «El Camino del Artista» de Julia Cameron. Me tomó más de 12 semanas completar el curso entero, pero a veces uno tiene que ir a su ritmo para poder terminar las cosas. «El Camino del Artista» es un bestseller, un libro muy pop, y a pesar de que muchas cosas del libro no terminan de resonar conmigo, el proceso de mirar de frente a mi creatividad en vez de evadirla ha sido muy revelador; sobre todo porque escribir mis morning pages me mostró las formas vinculares que yo estaba adoptando que estaban limitándome creativamente y que incluso me estaban oprimiendo, sobre todo siendo mujer.
En medio de este proceso escribí, grabé, produje y publiqué mi primer sencillo y video musical: yo vengo de un país. Cuando ya tenía las voces y la mayoría de los instrumentos grabados y arreglados, puse los micrófonos y grabé varias capas extra con el violín que pensé que irían bien con el resto. Cuando me puse a agregarlo al mix, había algo del sonido tan concreto del instrumento que no terminaba de mezclarse bien. Pude usar solo uno de los motivos que grabé, que eran varias capas de armónicos en notas largas superpuestas, que luego de procesarlos muy bien, creaban la sensación de espacio que estaba buscando. Un sonido de violín casi irreconocible.
Durante estos meses, he estado probando muchas cosas distintas. Aprender piezas nuevas, improvisar, aprender solos de canciones e intentar crear mis propios solos; y aunque me gusta la sensación física de tocar el violín, la vibración del instrumento y lo familiar que se siente, hay algo que no termina de cuajar, como si tuviera que meterlo con calzador.
El fin de semana pasado tuvo lugar el festival organizado por mi pareja, Classiche Armonie. Este año él hizo un experimento muy ambicioso: hacer una noche entera de festival con tres bandas de pop/rock y, al día siguiente, hacer una jornada con pequeños conciertos de música clásica.

Yo colaboro con el festival de muchas formas diferentes, y este año ayudé un poco con tareas de producción, lo cual me permitió pasar tiempo con varios de los artistas (fue hermoso pasar tiempo con ellos). Al día siguiente, yo misma participé en una instalación sonora en una especie de iglesia abandonada que hacía de transición hacia la parte clásica del festival. Por la tarde, uno de los conciertos era justamente de violín solo, con un programa que combinaba varios movimientos de piezas para violín solo de Bach, Ysaÿe y Biber; un programa muy interesante que me recordó a cuando yo hacía mis propios programas de violín solo: Berio-Bach-Poèsie y «A murmur of the things».
Fue lindo escuchar piezas que me eran familiares, conocer a un violinista joven que propone un programa tan interesante y escuchar su reinterpretación de esas obras. Y por primera vez en mucho tiempo, no sentí conflicto con mi relación con el instrumento. Sentí agradecimiento por el camino recorrido y paz.
Este fin de semana me di cuenta de que ya no me sentía perdida, o al menos no tan perdida, y supe con mucha claridad cuáles son los siguientes pasos que quiero dar. No sé si el violín entra en esos planes o no, pero tampoco lo quiero forzar. En todo caso, hay algo que me empuja suavemente a crear mis propios sonidos y mis propias piezas artísticas, ya sean musicales, literarias o un híbrido entre las dos.
En una nota más práctica, me gustaría compartirte un poco los planes que tengo para mis proyectos.
Quiero seguir trabajando para consolidar a María Alejandra OFF-TOPIC como una plataforma de «contenido» independiente, ya no solo para músicos ni sobre el lado OFF-TOPIC de la música, sino como una plataforma para creativos independientes en general. Ahora estoy en el proceso de planificación de la tercera temporada y pronto empezaré a grabar otra vez.
Por otro lado, sigo siendo muy reflexiva sobre la manera en la que quiero estar online y, a pesar de que quiero trabajar en tener más alcance con este proyecto, estoy pensando en cómo hacerlo sin que eso implique disminuir la calidad y la profundidad del contenido.
Otra cosa en la que estoy trabajando es en organizar eventos presenciales para expandir María Alejandra OFF-TOPIC más allá de las pantallas. Espero poder compartir mucho más sobre esto muy pronto.
Mi otro proyecto ahora es Superficies Insólitas, mi nuevo nombre artístico bajo el que estaré lanzando música, buscando maneras de compartir mi poesía y experimentando también con cosas más visuales. Superficies Insólitas es un nombre que nace de mi poesía, en la que intento darle sentido a mis experiencias a través de lo sensorial y del pensamiento lateral.
En pocas palabras: María Alejandra OFF-TOPIC es donde intento explicarme a mí misma y donde reflexiono sobre los procesos, sola y acompañada de otros creativos y artistas; y Superficies Insólitas es ese espacio en donde no quiero dar explicaciones, solo explorar, jugar y expresar.
¿Qué puedes esperar próximamente de estos proyectos?
En María Alejandra OFF-TOPIC hay varios ejes:
- Esta newsletter, Cartas OFF-TOPIC, que te llega de manera mensual y que ahora está disponible en formato audio.
- El pódcast, que voy grabando por temporadas.
- Ale Improvisa, En YouTube, en donde puedes echarle un vistazo más de cerca a mi proceso creativo.
- Instagram, que sigue siendo un canal algo ambiguo, en el que te voy compartiendo cosas del día a día, cuando me acuerdo, y en el que a veces comparto cosas más cortas y espontáneas.
👾 BONUS
🇻🇪 Ayuda a Venezuela
Donar seguro: ¿Cómo quieres ayudar a las víctimas del terremoto? Elige una vía. Cada organización aquí está verificada y sus fuentes están a la vista. https://donarseguro.com/
Emergency Relief – We Love Foundation https://gofund.me/437b643ed
Dona – Yummy Rides: https://dona.yummyrides.com/
⭐️ Favoritos del mes
🎧 Música
Angine de Poitrine live on KEXP

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