Estudia feliz y saludablemente: «la constancia, el auto-cuidado y técnicas de estudio»

Este post es una parte de una serie de publicaciones alrededor de esta temática, a continuación te iré dejando los enlaces de todas las partes a medida que las vaya publicando:

  1. El chisme: mi historia personal, desafío, punto de quiebre y aceptar la imperfección.
  2. Procesos terapéuticos y profesores.
  3. La constancia, el auto-cuidado y técnicas de estudio.
  4. Repertorio, objetivos y sensaciones físicas al tocar.
  5. Te doy un montón de recursos gratuitos

En el post precedente, te hablé sobre la importancia de las relaciones con los profesores y sobre lo beneficioso que puede ser llevar a cabo un proceso terapéutico. Hoy te quiero contar una historia sobre el día que aprendí «el secreto» de la constancia, te voy a hablar de la importancia del auto-cuidado y te voy a recomendar una técnica de estudio que a mi me funciona bastante bien.

Calidad vs. cantidad y la constancia

Ya sé que este consejo es bastante cliché, pero déjame que te cuente otra historia (ya te lo advertí en mi primera publicación, me encanta contar historias). Nunca se me dio muy bien trabajar con métodos ya escritos, como el famoso método Flesch de escalas para violinistas. Sin embargo, de adolescente insistí e insistí con el bendito Flesch. Las escalas y los arpegios iban ahí-ahí, pero me bloqueaba cuando llegaba a las dobles cuerdas. Me enfrascaba en que las terceras estuvieran perfectamente afinadas antes de seguir con lo demás o con el resto del repertorio. Y así podía estar horas. Esto no me permitía avanzar, porque me terminaba cansando y evidentemente, las terceras nunca estaban lo suficientemente bien como para continuar con otras cosas. Entonces me bloqueaba y no me permitía trabajar e manera regular y sostenida en el tiempo.

En una de las primeras clases con mi profesora, ella me mostró como estudiaba las escalas. Ella no seguía ningún método, simplemente hacía las escalas en cuatro octavas con distintos golpes de arco, los arpegios y luego las dobles cuerdas (terceras, cuartas, sextas, octavas, octavas digitadas y décimas) y armónicos. Sin embargo me advirtió en la clase: No vas a hacer más de cuarenta minutos de escalas y ya eso es mucho. Simplemente vas a hacerlo todo, hasta que llegues al final, aunque sea lento, aunque la afinación no sea perfecta, pero lo vas a hacer todos los días.

Y le hice caso. Todas las mañanas empezaba con las escalas, me tomaba más o menos veinticinco a treinta minutos hacerlo todo. Y así lo hice cada día que estudiaba, sobre todo durante mi Bachelor. Mantenía una tonalidad por un tiempo y luego cambiaba. El resultado fue impresionante. Al año ya era capaz de tocar las escalas con todos los golpes de arco y de tocar las dobles cuerdas y los arpegios afinados, cada vez con más facilidad. Lo mismo con los estudios, me daba dos estudios que mantenía durante dos a tres semanas máximo, y luego cambiaba y lo estudiaba todos los días.

Fue hermoso ver como mi técnica empezó a mejorar poco a poco, solo haciendo de menos de una hora de técnica al día.

Mi profesora me enseñó la constancia, la verdadera constancia. Y eso es una lección que me sigue acompañando todos los días de mi vida. Y además, sigo estudiando las escalas de la misma manera y me pongo creativa añadiendo distintos niveles de dificultad o adaptándolas a mis metas, a mi repertorio y a como se siente mi cuerpo ese día. Sigue siendo el calentamiento que hago cada vez que saco mi instrumento del estuche.

Si quieres profundizar más en este tema, te recomiendo el libro Hábitos Atómicos de James Clear, que cuenta como hacer acciones pequeñas, pero de manera constante, puede generar grandes cambios a largo plazo. Un libro muy interesante que explora la temática de los hábitos desde distintas perspectivas.

Si el tema de la técnica y la constancia es algo que te interesa, sobre todo si eres violinista, házmelo saber y organizo algo chévere para explorar estos temas juntos.

Prioriza tu autocuidado

Otro consejo que parece evidente, pero atención ahí, no es tan fácil. Ser adulto es aprender a cuidar de uno mismo, ser tu propia madre y tu propio padre. Esto implica: alimentarte, cuidarte del tiempo afuera (si hace frío o calor), cuidar de tus rutinas de sueño, cuidarte de personas con malas intenciones, cuidar de tus finanzas, cuidar tu cuerpo, cuidar de tus relaciones, etc. Es un montón y realmente el verdadero auto-cuidado no es algo que puedes comprar en botes de cremas para tu skin-care o dándote gustitos, que es lo que vemos muchas veces en redes sociales.

El auto-cuidado es un compromiso con uno mismo, a todos los niveles, físico, emocional, mental, material y espiritual. Cada día, intento cuidarme lo mejor que puedo y esto para mí es la prioridad en mi vida, te cuento por qué:

Justamente le dije a mi psicóloga en una de mis últimas sesiones: «para mí el éxito es cuidar de mi misma, porque así puedo amar mejor, crear mejor y ayudar mejor a mi comunidad», y diciéndole esto sentí ese calorcito en le pecho que uno siente cuándo uno entiende algo que se parece a la verdad (verdad que para cada persona es distinta).

Se mitifica mucho lo del «artista torturado», «el poeta maldito» y «el artista famélico». Parece que hay que sufrir para ser artista y que el sufrimiento te hace crear mejor arte. Son aplaudidas personas que duermen poco, que dejan de comer porque están ocupados y que tienen las agendas llenas a rebosar.

Si bien es verdad que el arte puede ser una vía de expresión y de escape bastante potente y te puede permitir hacer catarsis y a explorar tus emociones en momentos difíciles (y en muchos casos, las grandes obras de arte nos acompañan en los momentos de dolor y de tristeza) no es sustentable vivir del sufrimiento ni glorificarlo, sobre todo para nosotros los músicos, que trabajamos en el escenario y que necesitamos nuestros cuerpos para tocar, cantar e interpretar. Nuestro cuerpo no es una máquina, y debemos honrarlo, respetarlo, agradecerle y cuidarlo por permitirnos desarrollar los niveles de especialización tan exigentes y tan altos a los que llegamos los músicos con nuestros instrumentos y nuestras voces.

Como todo de lo que hablo aquí, se trata de un tema muy profundo que quizás me anime a explorar en otra publicación. En las clases que le doy a mis alumnos, es una temática de la que hablo constantemente, evidentemente adaptándola a la edad y al nivel de cada estudiante.

No creo en la coherencia: yo misma me desdoblo en dos y por un lado me esfuerzo mucho en cuidar de mí misma y trabajo muy profundo en mí, sobre todo en mi intuición, mis emociones y en mi espiritualidad, pero a la vez siento constantemente ese hueco existencial en el pecho que se da por mi extrema sensibilidad, y que me conecta y me permite crear y hacer arte. Con el tiempo, he aprendido a darle espacio a ambas instancias y como muchas otras cosas, ambas pueden convivir en armonía.

Pero en general, cuidar de uno mismo hace que tengamos mejor claridad mental, mejor memoria, mayor relajación, más energía y más concentración y en general, todo eso te ayuda a estudiar mejor y de manera eficiente. Si te sientes desmotivado, tómate un segundo y mira hacia adentro para ver que necesitas o que necesita tu cuerpo. A lo mejor necesitas tomar agua, o dormir, o una cena con amigos, o un abrazo, o tienes frío. Ya verás que cuando te escuches, vas a fluir mejor con tu instrumento.

Prueba la técnica del pomodoro

Ahora vamos con un consejo práctico:

Pon en tu buscador de preferencia «técnica del pomodoro», y vas a encontrar un montón de artículos, pero te lo resumo de manera muy simple por aquí:

  1. divide tus sesiones de estudio en bloques cortos, preferiblemente de 20 a 25 minutos. Por ejemplo, si tienes una hora, puedes dividirla en dos bloques.
  2. Establece una meta para cada bloque, por ejemplo: estos veinte minutos voy a estudiar el fraseo de esta sección y la afinación de este compás.
  3. Pon el temporizador y aparta las distracciones. Piensa que sólo tienes que estudiar durante 20 minutos.
  4. Pasados los 20 minutos, haz un pequeño descanso, no más de cinco minutos, y vuelve al punto número dos.
  5. Haz una pausa más larga luego de cuatro bloques o cuando sientas que estás cansado mentalmente.

Es una técnica de estudio muy simple. A mí esta técnica me funciona muy bien porque:

  1. me ayuda a estructurar mis sesiones de estudio,
  2. a trabajar orientada en metas
  3. lo cual me impulsa a concentrarme y me motiva
  4. y me ayuda sobre todo a empezar en esos días en los que no me apetece tanto estudiar.
  5. También te puede ayudar a aprovechar mejor el tiempo, muchas veces dos bloques de veinte minutos bien enfocados son mucho más eficaces que cuatro horas de estudio sin estructura y sin consciencia.

Para la técnica del Pomodoro, yo utilizo la aplicación «Forest», en mi teléfono.

Es importante que en las sesiones de estudio incluyas variedad. Esto es como comer, balanceado y un poquito de todo: técnica, interpretación, distintas obras de distintos estilos y estudiar para proyectos diversos (un poquito de pasajes de orquesta si haces audiciones, un poquito de música de cámara, un poquito de repertorio y así sucesivamente).

Sin embargo, puede que esto no te funcione a ti. Así que tómate esto como una invitación a investigar sobre distintas técnicas de estudio, que hay muchísimas, prueba y quédate con lo que te funciona. Todos somos diferentes y tenemos procesos de aprendizaje distintos. Por ejemplo, mi novio, que es pianista, estudia de una manera distinta que a él le funciona muy bien. Lo importante es probar que te funciona a ti. Lo puedes explorar con tu profesor.

Y esto es todo por ahora.
Espero que te haya sido útil y que este artículo te haya dado algunas ideas de cosas que puedes hacer para mejorar la relación con tu instrumento.

💛Conectemos💛
Cuéntame, ¿Conoces otras técnicas de estudio? ¿Qué haces para cuidar de ti misma?

Y si me quieres comprarme un café, puedes ir aquí ☕️

En el próximo post: repertorio, objetivos y sensaciones físicas al tocar.

One response to “Estudia feliz y saludablemente: «la constancia, el auto-cuidado y técnicas de estudio»”

  1. Querida Maria, la vida es siempre increíble y tan sorprendente. Abro muy pocas veces el Facebook y hoy me encontré con tus maravillosos artículos. Es muy bello ver como te importa ayudar a los demás dando tan valiosos consejos y teniendo la humildad y el coraje de compartir tu propia vivencia. No dudo que tu intención tan altruista y generosa junta con tu amplia experiencia va a ser muy beneficiosa por muchos músicos y estudiantes.
    Una ves más te felicito y deseo lo mejor en tu camino lleno de creatividad y reflexión.

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© María Alejandra OFF-TOPIC