Me vino la regla el día en el que fui a escuchar a Barenboim

Disclaimer: No soy médica ni educadora certificada en métodos de reconocimiento de la fertilidad. Antes de tomar cualquier decisión relacionada con tu salud, te recomiendo que consultes con un profesional. En esta publicación simplemente comparto mi experiencia personal con mi ciclo menstrual y mi proceso de reeducación sobre el mismo, así como algunos conceptos básicos. Mi intención es inspirarte a iniciar tu propio proceso de descubrimiento y a profundizar en el tema por tu cuenta.

Tabla de contenidos

Foto del encuentro con la Orquesta Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela para un post sobre mi primera menstruación que ocurrió en dicho encuentro
Foto del encuentro con la Orquesta Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela

Menarquia, Beethoven, Mahler y Linaje Femenino

menarquia
Del gr. μήν, μηνός mḗn, mēnós ‘mes’ y ἀρχή archḗ ‘principio’.
1. f. Fisiol. Aparición de la primera menstruación.
Sin.:
– menarca.

 definición de la real academia española

Me vino la regla por primera vez el día que fui a escuchar en vivo a la West–Eastern Divan Orchestra dirigida por Barenboim, tocando la primera y la tercera sinfonía de Beethoven. ¿O era la séptima y la tercera?

Igual esto es un Efecto Mandela, porque si soy completamente honesta, no recuerdo si fue en el concierto de Barenboim o en un concierto de Pinchas Zuchermann, pero estoy 98% segura de que sucedió cuando fui a escuchar a Barenboim.

Tenía alrededor de 13 años. No recuerdo los detalles exactos con demasiada precisión pero sí las circunstancias. Estaba en uno de los encuentros de la Orquesta Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela.

Esos encuentros fueron de los momentos más bonitos de mi vida, o al menos de mi infancia/adolescencia. Me unieron para siempre, en ferviente amor, a la Primera Sinfonía de Mahler, obra que tocamos bajo la dirección de Sir Simon Rattle y que ahora no puedo escuchar sin que se me salgan las lágrimas, ya que tiene ese sello inconfundible de piel escocida del primer amor y del primer desamor que es casi más mágico y alborotado que el primer amor.

Durante esos encuentros, nos llevaban en grupo a actividades culturales, alguna salida al cine, una vez a una función de circo y a conciertos. Y allí estaba yo, haciendo la fila, muy emocionada, para escuchar una de mis sinfonías favoritas (me refiero a la tercera de Beethoven), dirigida por Barenboim. Y mientras estaba haciendo la fila experimenté mis primeros cólicos menstruales.

Mi mamá siempre fue muy abierta al hablarme sobre la menstruación, desde la información que ella misma manejaba y que no era demasiado extensa. Me preparó relativamente bien para mi primera regla. Me compartió lo que sabía sin tabúes y por lo tanto supe con suficiente antelación que las niñas en algún momento «se desarrollaban», y empiezan a sangrar una vez al mes durante varios años hasta la menopausia.

No entendía muy bien por qué teníamos que sangrar una vez al mes. Sin embargo lo acepté sin rechistar y sin cuestionarme demasiado. Había algo de eso que me parecía mágico o sagrado.

Más o menos cuando cumplí 11 años, mi mamá empezó a darme compresas para llevar en mi mochila del colegio y para meter en mi equipaje cuando tenía viajes con las orquestas o cuando viajaba para mis clases de violín. En cualquier momento podía empezar a menstruar y mi mami quería que estuviera preparada para ese momento.

Y sin embargo, ese día, no supe como reaccionar. Pensé que el cólico era porque estaba teniendo una digestión complicada; pero en el fondo de mi mente sabía perfectamente que ese dolor era nuevo e intuía la verdadera causa detrás.

Nos demoramos mucho en entrar a la sala. Había algún problema, el concierto se estaba retrasando. Esperamos y esperamos hasta que al fin pudimos entrar.

El concierto fue una decepción. Tocaban la tercera sinfonía en la segunda parte y la primera parte me dejó bastante indiferente. Por una serie de hechos un poco sospechosos y con ciertos tintes políticos nos tuvimos que ir y nos trasladaron al hotel.

Una vez en el hotel, ya me había olvidado del dolor. Hasta que fui al baño y ahí la vi, una mancha marrón en mi ropa interior. No sé por qué, pero mi reacción fue negar lo que estaba sucediendo.

Recuerdo que doblé la prenda, la envolví en papel de baño y la metí en la basura. Al día siguiente nos regresábamos. Mi papá me fue a buscar y no le comenté nada y no fue hasta que llegué a casa, con mi mamá, que pude compartir lo que me había sucedido.

Una parte de mí necesitaba compartirlo con ella, con mi linaje femenino. Se lo dije: «mami, creo que me vino la regla.» Le mostré mi ropa interior manchada. No recuerdo su reacción exacta, pero si recuerdo que se emocionó. Solo al decírselo pude sentirme en paz. Entonces me puse mi primera compresa y dejé que mi cuerpo sangrara a sus anchas.

La confusión de ser mujer: enfrentarse a los estándares de belleza y la sobre-adaptación

Ser una niña y crecer es una experiencia bastante confusa. Es muy extraño ver que ese cuerpo que empieza a asomarse durante la adolescencia no se parece a los cuerpos que vemos en las películas, la televisión, las revistas y la publicidad. Las tetas no son naturalmente redondas, el cabello no se ve perfectamente peinado y bajo control por arte de magia, como en los anuncios de los shampoos, y oh, sorpresa, te sale pelo en el cuerpo y tienes que lidiar con ello.

También hay un halo de misterio alrededor de todo lo relacionado con los genitales femeninos. En mi experiencia, había una especie de prohibición tácita de todo lo relacionado con mis genitales, pero hablando con otras mujeres, me he dado cuenta de que no soy la única. Hay muchísima desinformación y falta de conocimiento alrededor de los cuerpos menstruantes.
Esto es evidente cuando un ginecólogo receta pastillas anticonceptivas para «regular el ciclo menstrual», cuando es imposible regular algo que esta siendo inhibido por la píldora.

Todo esto hace que las mujeres y las personas menstruantes nos sintamos siempre insuficientes, que sintamos la presión constante de ser algo que no somos o adaptarnos a unos tiempos que no se corresponden con los tiempos de nuestros cuerpos.

Y eso que, dentro de todo, tuve suerte. La naturalidad con la que mi mamá me habló de las compresas hizo que fuera esa chica que siempre tenía toallas sanitarias para pasarle a cualquier compañera que las necesitara. Con el tiempo, esto evolucionó y me convertí en esa amiga que siempre tiene la data actualizada sobre estos temas.

Siempre le estaré agradecida a mi mamá por la manera en que ella me guió para naturalizar la regla. Esto marcó el inicio de mi curiosidad y mi amor por el estudio del ciclo menstrual.

Alfabetización corporal

La alfabetización corporal significa leer y entender el lenguaje de tu cuerpo. La alfabetización corporal es el conocimiento propio sobre el ciclo menstrual como un signo vital y una medida de la salud y el bienestar general. La alfabetización corporal es una herramienta útil que potencia la libertad reproductiva y las decisiones informadas a través del poder de la observación.

referencia: https://www.learnbodyliteracy.com/what-is-body-literacy

Ahora me voy a poner un poquito técnica, así que prepárate tu cafecito y siéntate a leer con calma, pero sin abrumarte. Esta data toma su tiempo en ser comprendida y asimilada. Reitero mi deseo de que este post te motive a seguir investigando y estudiando por tu cuenta.

Hay un concepto en inglés que me gusta mucho y es el de Body Literacy, que en español se puede traducir como «alfabetización corporal.»

La alfabetización corporal implica la habilidad de sintonizar con las sensaciones que se originan en nuestro cuerpo. No sé desde hace cuanto se utiliza este concepto, pero en general va de la mano a los métodos de conocimiento de la fertilidad o de conciencia de la fertilidad.

Si todo esto te suena a chino, quédate que te explico las bases de manera sencilla para que empieces a familiarizarte.

Los métodos de conocimiento de la fertilidad (Fertility Awareness Methods o FAM en inglés) son un conjunto de métodos de observación de parámetros o «biomarcadores» de nuestro cuerpo con el fin de determinar en qué momento de nuestro ciclo menstrual nos encontramos.

Uno de estos métodos es el método sintotérmico, que tiene una robusta base científica y debe ser aprendido con instructoras certificadas. Este método combina la observación de distintos biomarcadores con el fin de agrupar la mayor cantidad posible de indicadores que marquen el inicio y cierre de la etapa potencialmente fértil del ciclo.

Estas observaciones son registradas en un gráfico y nos permiten tomar decisiones informadas sobre nuestra fertilidad, con el fin de lograr un embarazo, evitar un embarazo y/u obtener información muy valiosa sobre nuestro estado de salud.

SI SON APRENDIDOS CON UNA INSTRUCTORA O EDUCADORA CERTIFICADA (esto es MUY importante), pueden tener una eficacia bastante alta al ser usados como métodos anticonceptivos, alcanzando un 99.4% a 99.6% de efectividad con un uso perfecto y un 98% a 99% de eficacia con un uso típico, dependiendo del método elegido.

Biomarcadores observados en el método sintotérmico:

Así se ve un gráfico de un ciclo, según la escuela FEMM, en la aplicación Read Your Body, Imagen sacada del sitio web https://readyourbody.com

Moco cervical

  • El más importante es el moco cervical, que para explicarlo de manera sencilla, es un fluido producido por el cuerpo y que es más abundante y/o tiene ciertas cualidades cuando nos acercamos al momento de la ovulación, con el fin facilitar la movilidad de los espermatozoides y para que estos se mantengan con vida dentro de la vagina durante más tiempo. Se suele decir que en el punto más alto de fertilidad tiene un aspecto de «clara de huevo», aunque en cada mujer puede ser distinto y en algunos casos incluso puede ser no visible pero sí puede ser percibido conectando con la sensación que se tiene en la vulva a lo largo del ciclo.
  • Con el moco cervical podemos obtener información muy valiosa sobre el inicio del momento fértil del ciclo.
  • Hay un sitio web muy espectacular con fotos y videos de moco cervical tomados por mujeres normales y corrientes, como tú y como yo, para que veas lo distinto que puede ser para cada una y puedas empezar a observar el tuyo. Seguro que encontrarás alguna foto o video que se parezca a tu propio moco cervical.

Temperatura Basal

  • El siguiente biomarcador es la temperatura basal, que se toma por la mañana, al despertar, con un termómetro que muestre dos decimales. Este biomarcador nos indica el aumento de la temperatura que sucede muy cerquita de la ovulación y que se mantiene alta si la ovulación ocurrió efectivamente.

Tests hormonales

  • Otro biomarcador que se utiliza en algunos métodos son los tests hormonales, los llamados «tests de ovulación«, que miden el aumento de la hormona luteinizante, que aumenta abruptamente en los momentos cercanos a la ovulación.

Biomarcadores secundarios

  • Hay otros biomarcadores secundarios que se pueden utilizar para completar la información como la textura y la altura del cérvix. El cérvix es ese «tope» que puedes sentir si introduces tus dedos o un objeto dentro de la vagina. Se siente como una especie de dona con un pequeño orificio en el medio. A lo largo del ciclo menstrual el cérvix va cambiando de posición (más alto o más bajo), de textura (más suave o más blando) y también el orificio en el centro se puede sentir más abierto o cerrado.

Escuelas del método sintotérmico

Hay distintas escuelas del método sintotérmico y esto puede ser confuso para quienes quieren empezar a investigar sobre estos temas.

Dependiendo de la naturaleza de tus ciclos, de tus creencias (hay escuelas que son completamente seculares y otras que tienen conexión con ciertas religiones, en particular la religión católica) y de condiciones de salud preexistentes, algunas escuelas se van a adaptar más o menos a ti.

Según la escuela que escojas se van a combinar distintos biomarcadores y la manera de observarlos y registrarlos va a ser distinta.

Te recomiendo que le eches un vistazo a este sitio web, dónde puedes encontrar una guía para elegir una escuela del método sintotérmico y un directorio de educadoras certificadas: 

Si te sirve de referencia, el método que yo utilizo se llama FEMM y lo aprendí en una clase grupal con una educadora en línea.

Sin embargo, todo esto no lo aprendí de la noche a la mañana y de hecho el proceso de asimilación de todos estos conocimientos transcurrió durante varios años. Hoy en este post te quiero contar algunos hitos que me fueron guiando en este camino.

El conocimiento es poder

Los Impactos de los Métodos Anticonceptivos

Durante mi adolescencia, mi relación con mi menstruación y el ciclo menstrual fue relativamente tranquila. Me descargué una app con un calendario menstrual en el que apuntaba los días en los que me venía la regla y así tenía un conocimiento bastante básico sobre la duración de mis ciclos y de algunos patrones que podía observar. Usaba toallas sanitarias (o compresas) y siempre llevaba algún paquetito en mi bolso o en la mochila.

Había algo de menstruar que me hacía sentir poderosa, es algo que no sabía cómo explicar en aquel momento pero que ahora entiendo como esa conexión con la energía de la muerte-vida, de destruir para reconstruir. Me encantaba ver mi sangre menstrual, analizarla y sentir como cada mes mi cuerpo se limpiaba para empezar un nuevo ciclo. Me parecía un proceso muy bonito.

Y todo fue así, más o menos tranquilo y bonito hasta que pasaron los años y llegó el momento de escoger mi método anticonceptivo. En mi mente las cosas parecían simples. Cuando llegara el momento, tomaría la píldora anticonceptiva y problema resuelto, qué maravilla la medicina moderna y la ciencia. Y no fue hasta ese momento en el que, investigando (porque siempre he sido una persona que se cuestiona las cosas) me enteré de que la píldora inhibe la ovulación y por lo tanto, ese sangrado que ocurre en los días de pausa no es una menstruación real. Tomar la píldora significaba dejar de menstruar.

Ese fue uno de mis shocks (aunque definitivamente no el primero ni el último) con respecto a la manera en la que estudiamos y tratamos el cuerpo de las mujeres. ¿Cómo podía desprenderme de eso que me hacía sentir tan poderosa? Imposible, no podía hacerme eso a mí misma. Y ese fue el comienzo de una relación tortuosa con mi sexualidad y con mi fertilidad. Sentía mucha frustración de ser mujer, de tener que sentir dolor, de tener que hacerle daño a mi cuerpo, como si todo ello fuera un castigo por expresar mi sexualidad, y de vivir la conciencia de mi propia fertilidad como si se tratara de un peligro acechante.

DIU hormonal y de cobre, parches, inyecciones, distintos tipos de píldoras, todo implicaba tener que intervenir de manera agresiva en mi cuerpo y no estaba cómoda con eso. Y las alternativas a ello implicaba siempre un porcentaje de riesgo con el que no estaba cómoda tampoco. ¿Acaso estaba condenada a sentirme incómoda, de una manera u otra, como precio a pagar por practicar mi sexualidad y por tener un ciclo menstrual? ¿Eran las única alternativas hasta que decidiera tener hijos si es que decidía tenerlos en algún momento? Varios años transcurrieron en los que me sentí así, hasta que descubrí el método sintotérmico, pero hubo antes otro hito que me marcó, la aparición de la copa menstrual en mi vida.

La Copa Menstrual: Un Cambio de Paradigma

Esta es la foto de mi primera copa menstrual

Entonces llegó el boom de la copa menstrual. Todas empezaron a hablar de la copa menstrual en redes sociales, blogs y videos de YouTube. Antes de saber de la existencia de la copa tengo que admitir, con algo de vergüenza, que mi conocimiento sobre mis propios genitales era bastante limitado. Tenía 21 años. Todavía había ese halo de prohibición y misticismo alrededor de mis propios genitales y no había explorado demasiado más allá de la parte externa. La copa definitivamente me sacó de mi zona de confort con respecto a mi vagina y mi sangre menstrual.

Si no sabes que es la copa, se trata de un producto de higiene menstrual. Una especie de copa en forma de campana, normalmente hecha de silicona de grado médico, que se introduce dentro de la vagina. Una vez dentro se crea un efecto de vacío y se queda allí dentro, recolectando la sangre menstrual.

Tiene varios puntos positivos en comparación con los tampones y las toallas sanitarias: la silicona es un material que es amable con la vagina y la vulva, a diferencia de los materiales de los tampones y las toallas tradicionales, es muy cómoda de llevar y te permite moverte con más libertad durante la menstruación, es ecológica porque es reutilizable durante meses y años y es muy práctica porque se puede llevar dentro durante varias horas, entre otras cosas.

Hoy en día no sé si la copa es mi producto de higiene menstrual favorito, tengo pendiente probar las panties menstruales y en un mundo ideal amaría poder practicar el sangrado libre más seguido. Pero siempre estaré agradecida con la copa menstrual por la enorme cantidad de información que me trajo sobre mi propio cuerpo.

Me permitió descubrir mi vagina y mi cérvix (el cérvix es ahora una de mis partes favoritas del cuerpo) y sentirme cómoda con mis genitales. Además de que hay algo mágico en observar tu propia sangre menstrual, sin que una toalla o un tampón estén como intermediarios. Por otro lado, observar el color de la sangre y medir más o menos cuánto se sangra durante la menstruación trae información que puede ser relevante con respecto a la salud.

Los ciclos, las estaciones y mi primer encuentro con el método sintotérmico

Pasados unos meses una de mis booktubers favoritas, «Los libros de María», (no, no era yo misma) hizo una serie de videos sobre el ciclo menstrual que me abrieron a un nuevo mundo de posibilidades que ni siquiera me imaginaba que existía o que fuera posible. Lamentablemente ella cerró su canal de YouTube así que ya no les puedo compartir esos videos.

María subió varios videos en los que hablaba del ciclo menstrual desde el punto de vista espiritual, científico y sobre el método sintotérmico, basados en un montón de libros que ella había leído sobre el tema. Una de las cosas que más me interesó en ese momento fue el tema espiritual.

Seguro que todas hemos sentido como las emociones se intensifican los días previos a la menstruación. Pero si prestamos atención, nos daremos cuenta de que en realidad experimentamos muchos cambios a lo largo de todo el ciclo menstrual y no sólo durante los días previos al sangrado.

Desde un punto de vista más holístico y espiritual hablamos de cuatro fases del ciclo menstrual, y hay varias metáforas que se pueden usar para ayudarnos a comprender un poco mejor cómo nos sentimos durante esas fases.

Este es un tema muy amplio en sí mismo y podría escribir posts enteros sobre cada una de las fases del ciclo menstrual, pero te doy un resumen bien cortito para introducirte a este tema. Los días que menciono son bastante aproximados y cada mujer vive el ciclo de manera distinta. Se considera que un ciclo normal puede durar de 24 a 38 días.

Las cuatro fase del ciclo menstrual desde un punto de vista holístico y espiritual

del sitio web: https://www.mandalalunar.com.br/educacao-menstrual/arquetipos-do-ciclo-menstrual/

Fase menstrual

Del día 1-6, momento en el que ocurre el sangrado menstrual. Metáforas: La bruja, el invierno, luna nueva. Energía: reflexión, intuición y descanso.

Fase pre-ovulatoria:

Del día 7-12, momento en el que el cuerpo empieza a prepararse para la ovulación. Metáforas: La doncella, la primavera, luna cuarto creciente. Energía: renovación, renacimiento y dinamismo.

Fase ovulatoria:

Del día 13-21, momento en el que el cuerpo libera el óvulo. Metáforas: La madre, el verano, luna llena. Energía: expansión y receptividad.

Fase pre-menstrual:

Del día 21-28, momento en el que el cuerpo se prepara para un posible embarazo. Metáforas: La hechicera, el otoño, luna cuarto menguante. Energía: destrucción, magia, verdad sin miramientos y descenso a la oscuridad.

Un resumen de los procesos hormonales que intervienen en el ciclo menstrual

imagen del archivo de FEMM


Para no alargar demasiado este post, te comparto un documento que incluye un resumen corto sobre las fases del ciclo desde un punto de vista científico y los procesos hormonales que intervienen en el ciclo menstrual, puedes descargarlo en este enlace


Finalmente, esos videos también me introdujeron al mundo del método sintotérmico y fue la primera vez que sentí que un método anticonceptivo tenía sentido para mí. A partir de allí inicié mi proceso de reeducación sobre estos temas, leyendo libros, comprando mi propio termómetro basal, observando mi moco cervical y mi cérvix, haciendo mis primeros gráficos, hasta que al fin hice un curso con una educadora y me sentí 100% cómoda con el método.

Hoy en día, luego de varios altos y bajos, ya no tengo miedo de mi propia fertilidad y gracias al conocimiento que me da la observación y el registro de mi ciclo tengo la capacidad de tomar decisiones informadas, lo cual me devolvió mi poder y el amor por mi cuerpo, mi sexualidad y mis ciclos.

Transformando mi relación con la fertilidad

A las mujeres nos suelen reducir a etiquetas y roles bastante restrictivos. Madre, Puta o Santa. Este es, de nuevo, un tema muy amplio sobre el que se podría escribir otro post. Sin embargo, quiero reflexionar brevemente sobre esto. Reducirnos a estos roles tan restrictivos es una manera de ejercer control sobre nuestras acciones y nuestros cuerpos.

Si somos Madres, toda nuestra vida debe girar en torno a la maternidad. La maternidad es mediatizada como la fuente absoluta de felicidad y de propósito que nos debe llenar a las mujeres. Si este rol no lo abarca todo somos consideradas malas madres y mujeres incompletas.

Si somos Putas, entonces somos sucias, no merecemos respeto y/o amor, nuestro cuerpo se convierte en un objeto para ser consumido. Somos malas por naturaleza, el origen del pecado y las que provocamos la desobediencia y la mala conducta de los hombres.

Si somos Santas, debemos mantenernos vírgenes y puras. Calladas y bienportadas. Tenemos que anular toda nuestra libido, todos nuestros deseos y toda nuestra individualidad para complacer. La prudencia es una virtud y no nos permite tener opiniones o ideas propias.

Sin embargo, las mujeres podemos abarcar muchísimos roles a la vez. Pero es como si estamos siendo constantemente impulsadas a asumir uno de estos tres roles para ser aprobadas. Nos hacen sentir insuficientes para estar controladas y para servir a la mirada y al deseo masculino. Entonces nos vamos desdibujando y nos vamos alejando de nuestra esencia.

Estas etiquetas no solo intentan definir nuestra identidad sexual y social, sino también cómo nos relacionamos con nuestro propio cuerpo y fertilidad.

Todas las personas, independientemente del género, e incluso todo en la naturaleza posee algo de la energía masculina y la energía femenina. Pero hay un desequilibrio muy grande entre ambas energías. La energía masculina lo domina todo y es considerado lo «serio», lo «importante», entonces se ha generado un malentendido gigantesco en lo relacionado con la energía femenina. La energía femenina es el movimiento muerte-vida, destrucción-nacimiento, es la energía de sanación, es una energía muy potente y es incómoda. Requiere de receptividad y de transitar los lugares oscuros y lo oculto.

Durante muchos años odié ser mujer. Odié que todo en mi vida tenía que girar en torno a casarme algún día y tener hijos y por lo tanto estuve mucho tiempo peleada con mi propia fertilidad. Esto incluso me llevó a conectar mucho más con mi energía masculina, despreciando lo femenino en mí. La misoginia y el odio por las mujeres se va inmiscuyendo en muchos niveles. Este odio internalizado me llevó a ver mi propia fertilidad como una carga, como algo impuesto en lugar de una parte de mi esencia.

Pero resulta que ser fértiles y ovular no está allí sólo para que seamos madres. Incluso a nivel de salud, las hormonas que intervienen en los procesos del ciclo menstrual son fundamentales para prevenir enfermedades, para regular nuestra psique y nuestras emociones y para preparar a nuestro cuerpo para la vida después de la menopausia.

A nivel espiritual, ser fértiles y la energía cíclica son herramientas muy poderosas para conectar con la intuición, quitar velos y acompañar en los procesos de muerte-vida.

Como dije anteriormente, esto es un tema muy amplio, pero lo he tocado brevemente porque aprender sobre mi ciclo menstrual, sobre mi cuerpo y tener la capacidad de tomar decisiones informadas me ha permitido transitar este viaje y hacer las paces con mi fertilidad, rompiendo con roles preestablecidos y comprendiendo que ser fértil es algo que abarca muchas facetas y es una cuestión mucho más profunda y compleja. Conocer mi ciclo me ayudó a quererme mejor y a empezar a descubrir facetas mías que estuve ocultando o reprimiendo durante muchísimo tiempo.

Ciclo menstrual y música

Finalmente, quiero terminar este artículo con una reflexión sobre ser música y ser una persona menstruante.

Al comienzo del post te comenté sobre la obligación social de sobre-adaptarnos a unos tiempos que no nos corresponden. Las personas menstruantes no somos lineales, funcionamos en ciclos. Entonces nuestra energía va fluctuando y se va transformando según en qué momento del ciclo nos encontremos. Es muy importante tener esto en cuenta cuando somos músicas.

Ser música es una carrera que requiere de mucha disciplina y de mucha resiliencia y muchas veces viene acompañada de horarios de trabajo muy intensos y cambiantes. La exigencia suele ser muy alta. Y esto puede ser un poco difícil de llevar cuando somos cíclicas, ya que no siempre vamos a poder estudiar y trabajar de la misma manera. Sin embargo, con el tiempo, aprendí a ir adaptando mis actividades como música a las distintas fases de mi ciclo.

Yo te recomiendo que empieces observando como te vas sintiendo en cada momento de tu ciclo y vayas llevando un registro de ello en la manera que más te guste (en un cuaderno, con una aplicación o en la aplicación de notas de tu teléfono por ejemplo).

Hay algunas constantes, como el hecho de que en las fases pre-ovulatoria y ovulatoria solemos tener más energía y en las fases pre-menstrual y menstrual tenemos menos energía. Pero no soy muy fan de esas descripciones súper detalladas de cómo una se debería sentir durante el ciclo porque he notado que para todas las mujeres esto es una experiencia única.

Fase ovulatoria y pre-ovulatoria siendo música

En mi caso, por ejemplo, no suelo llevar muy bien la fase ovulatoria y mientras más me acerco a la ovulación peor me siento, lo cual es curioso ya que esta fase se compara con el verano y ésta es la estación que menos me gusta.

Sin embargo, sí es cierto que durante la primavera y el verano de mi ciclo mi energía está mucho más dirigida hacia el afuera, entonces suele ser una fase en la que digo sí más seguido y aprovecho para salir más, ir a conciertos, contactar a otras personas y hacer mucho más networking. También me siento más atractiva en ese momento del ciclo, así que aprovecho de llevar outfits más llamativos y de hacer statements fuertes con mi apariencia.

Es el momento perfecto para enviar ese e-mail que te da cosa enviar, hacer esa llamada, enviar esa aplicación y en general hacer esas cosas que te dan un poco de miedo.

Otra cosa que he notado es que es un momento en el que se me suelen ocurrir más ideas, pero me cuesta llevarlas a cabo, así que todas las ideas que se me van ocurriendo las voy anotando para empezar a desarrollarlas en otros momentos de mi ciclo.

Por el contrario, en esta fase mi energía se direcciona tanto hacia el afuera que cuesta más concentrarme en mi estudio del instrumento y esto a veces no lo llevo muy bien. No tengo demasiado que aconsejarte al respecto, la verdad es que mientras más me acerco a la ovulación más me cuesta concentrarme. Entonces es un momento para dividir mis metas de estudio en los pedacitos más pequeños que pueda para poder avanzar de manera más eficiente. En estas fases la técnica del pomodoro es imprescindible. Puedes leer mi serie «Estudia Feliz y Saludablemente» para aprender más sobre esto.

Fase pre-menstrual y menstrual siendo música

El otoño y el invierno de mi ciclo son mis momentos favoritos para ser música y artista. Es el momento de viajar al inframundo, de revelar lo oculto, de masticar los procesos lentos y de conectar con mi hechicera y mi bruja interior. Los mejores conciertos de mi vida los hice menstruando.

Estudiar es maravilloso porque puedo concentrarme mejor y durante más tiempo y tocar es increíble porque conecto con algo mucho más profundo. Los sueños se intensifican y es posible alcanzar estados alterados de la conciencia a través de la concentración durante largos periodos de tiempo.

Es el momento de desarrollar esas ideas que aparecieron durante las fases precedentes.

Sin embargo, durante estos momentos del ciclo es muy difícil para mí conectar con el afuera. No me apetece ir a conciertos, hacer networking o pasar demasiado tiempo con otras personas. También suele ser un momento en el que no aguanto pendejadas, lo cual muchas veces es visto como algo negativo pero en realidad es muy liberador. Es el momento de poner límites, de ser asertiva y de no permitir tonterías de nadie. Es maravilloso.

Pero esta es solo mi experiencia. ¿Cuál es la tuya?

Mis tips para hacer un concierto menstruando

Como dije anteriormente, algunos de mis mejores conciertos los hice mientras menstruaba. Pero no es fácil hacer frente a la incomodidad física que implica menstruar cuando una tiene un concierto. Con el tiempo he ido experimentando un poco y he visto que hay ciertas cosas que me ayudan a sentirme mejor físicamente y disminuir la incomodidad.

En mi caso, a menos que sienta mucho dolor, evito en lo posible tomar algún analgésico para aliviar los cólicos menstruales antes de un concierto, ya que he notado que como violinista, pierdo un poco de control del arco y de la mano derecha. Así que estas son algunas cosas que he notado que me ayudan a aliviar el dolor, sin necesidad de tomar un analgésico, y me preparan para sentirme mejor antes y durante los conciertos y las audiciones:

  • Es muy importante descansar lo suficiente durante la fase pre-menstrual. Di que no a eso que no te apetece hacer. He notado que cuando descanso más y pongo más límites durante esa fase luego siento menos dolor al menstruar.
  • Evitar comer alimentos altos en sal y evitar grandes cantidades de cafeína ya que esto aumenta la hinchazón.
  • Hacer actividad física moderada y en particular muchos estiramientos en la zona pélvica. Esto me alivia mucho el malestar físico durante la menstruación.
  • Mantener el cuerpo caliente durante la menstruación, sobre todo las piernas y los pies.
  • Aprovechar de conectar con la intuición y con las emociones profundas. Ver esas emociones como algo positivo le quita la connotación tan negativa que suelen tener estas fases y esto ayuda muchísimo a experimentar la menstruación desde otro lugar.

Reitero que no soy médico ni educadora, pero si he notado una diferencia muy grande cuando cuido de mí misma durante esos días, así que pruébalo y luego me dices qué tal te fue.

Algunos recursos para continuar explorando este tema

Educadoras del método sintotérmico

Hoy en día gracias al internet tenemos acceso a muchísimas educadoras del método sintotérmico y del ciclo menstrual. Muchas de ellas comparten contenidos muy valiosos sobre estos temas en redes sociales, podcasts, blogs y más. Yo te recomendaría que vayas al sitio web de «Read Your Body» https://readyourbody.com/es/ en dónde puedes acceder a un directorio con educadoras de todas partes del mundo y de distintas escuelas.

Sin embargo, aquí te dejo tres educadoras en Español que me gustan mucho:

Conoce mejor a tu cuerpo

Podcasts


Y bueno, hasta aquí hemos llegado. Como puedes ver, este tema me apasiona muchísimo y podría escribir un post entero profundizando en cada capítulo de este artículo. Pero me voy a detener aquí por ahora.

💛conectemos💛

¿Te ha gustado este post? ¿Recuerdas cómo fue tu primera menstruación? ¿Cómo te sientes a lo largo del ciclo? Cuéntame todo que te leo con mucho cariño en los comentarios y en tus mensajes.

¿Te ha resonado esta historia? 💭 Únete a nuestra comunidad en María Alejandra, OFF-TOPIC, para que no te pierdas de ninguna novedad y para tener acceso a mi comunidad y a contenido exclusivo. El lugar para explorar todo lo no musical alrededor de la música 

Apoya este proyecto con un cafecito ☕️

Deja un comentario

© María Alejandra OFF-TOPIC